Volver al futuro.


David De Pasquale (@Dave_51) – Muchos recordarán aquella famosa película de ciencia-ficción que lleva por nombre el mismo titulo que adorna esta columna, y que se escenificaba en 1985. La misma trataba de un curioso joven que, presionado por algunas circunstancias que suceden en la trama, es enviado por accidente 30 años hacia el pasado en un llamativo carro deportivo convertido en maquina del tiempo por un excentrico científico.
Seguramente se preguntarán por qué hablo de una película de ciencia-ficción en una pagina que es de fútbol. Pues no pude evitar asociar esa historia con la del jueves 26 de enero, porque ese día el Caracas FC se vio un poco como ese joven que es enviado de golpe al pasado sin entender muy bien lo que estaba sucediendo, sólo que su maquina del tiempo fue el Estadio Centenario en lugar de un DeLorean.
Muchas circunstancias alrededor de ese partido en Montevideo contribuyeron a esta sensación primero de desconcierto y luego de salto hacia atrás que se pudo percibir.
La primera de esas circunstancias fue que, si bien llegaron varios refuerzos de quienes aun está por verse su contribución al juego del equipo, terminó quedando la impresión de una mala plantificación de los fichajes previos al choque ante Peñarol. No solo por los que vinieron, sino también por los que se fueron.
Luego, el planteamiento 4-4-2 utilizado por Ceferino Bencomo, contribuyó en parte a la falta de manejo del balón que mostró el “Rojo” en la grama del Centenario. Un equipo que sufre deficiencias en la zona de ataque por lesiones o por la incapacidad de la directiva para fichar a otro delantero, depende en buena medida de la posibilidad de manejo y los goles de sus mediocampistas. Lamentablemente, el DT “avileño” se percató de esa situación cuando ya cuando el mal estaba hecho.
Y luego vinieron las propias acciones inexplicables dentro del partido, los errores de concentración por parte de los jugadores de mas jerarquía: El penal fallado por Edgar Jiménez, los regalos de “Taka” Machado y Renny Vega, finalizando con la mayoría de los jugadores del equipo, cuando aun quedaban aun 90 minutos por delante (los de mañana jueves), bajando los brazos en señal de inferioridad absoluta ante un Peñarol que marcó 4 goles sin ser para nada brillante, pero sí tremendamente efectivo.
Todo esto hacía recordar esa época incipiente del Caracas FC a nivel internacional en los 90’s, donde aun se notaba la inocencia de un equipo que no estaba habituado a ese nivel de competencia, y en el cual los equipos contrarios, únicamente con esperar el error que seguramente habría de producirse, eran capaces de endosar goleadas sin atenuantes.
Siguiendo con la analogía con la famosa película, esa visita al pasado del equipo “avileño” produjo graves consecuencias para su futuro en la Copa Libertadores 2012. Su presencia en la competición corre grave peligro, y el cuerpo técnico y los jugadores están en esa difícil posición de tener que hacer correcciones y ajustes rápidos para al menos albergar la esperanza de seguir con vida.
Esos 90 minutos de mañana jueves 2 de febrero, tendrán que ser el regreso al futuro del Caracas FC, ese en el cual le juega de tú a tú a cualquier rival del continente, en el cual no da ningún balón por perdido, aquel donde el carácter y la personalidad abundan en sus jugadores, el mismo donde el Estadio Olímpico de la UCV se convierte en un infierno para los rivales que osan retar a sus “Rojos del Ávila”.
Tendrán que regresar al futuro para que las dudas, que apenas con el inicio de la campaña ya se ciernen sobre ellos, se disipen finalmente, y le permitan enfilarse con paso firme hacia el difícil camino que pueda llevar hacia los títulos.
Mañana jueves en la cancha se verá cual es la verdadera realidad. Quizás si mañana hace todo bien y le acompaña la suerte, podremos tener la presencia del Caracas FC en una ronda de grupos de Libertadores 2012 que actualmente luce mas como un sueño que una posibilidad real. Pero como reza el dicho: “La esperanza es lo ultimo que se pierde”. Al final de la película el protagonista regresó al futuro y se encontró con el hogar y el carro de sus sueños.
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