¿Por qué, qué pasó, qué sucedió?


Es difícil asimilar todavía la eliminación ya concretada del Caracas FC en la Edición 51 de la Copa Libertadores, y es que todos fiel a la creencia del proyecto 2010 faltando disputar la Sudamericana, esperábamos seguramente encuentros difíciles pero no imposibles más allá de que el seguidor cree en su equipo por más limitado que sea.

Lamentablemente el filo de la espada de Bolívar no pudo llegar más lejos en esta oportunidad, pero corresponde ver los errores, mejorarlos y así concretar las metas para la siguiente competición, y reconocer que nuestro fútbol sigue siendo deplorable, no ayuda a que levantemos cabeza en verdaderas competiciones de alto nivel, y donde la voluntad de nuestros jugadores, algunos técnicos y entre otros va a veces más allá de la dirigencia de nuestro maltratado deporte.

El mes de marzo fue un muy buen mes para el “Rojo” en ediciones pasadas, pero en esta oportunidad ni la suerte estuvo de nuestro lado. Lo que creíamos imposible ocurrió, Sanvicente no seguiría llevando el timón del club al cual le hizo obtener cinco campeonatos nacionales, y un respeto internacional importante; su ideología no solo llevó al equipo a conseguir resultados, sino que se impregnó en el seguidor del equipo, no nos conformamos con actuar, ni con derrotar a un rival con peso internacional, queremos llegar lejos, vencer a los mejores para ser nosotros los más grandes y el pensamiento de “Chita” era la Libertadores, lamentablemente su sueño se ve algo lejos cuando deja el banquillo del equipo, en el cual todos seguramente esperamos volver a verlo pronto.

Los códigos del fútbol no están escritos, pero lo conocemos, y bajo esos conceptos, esperamos que directiva y técnicos que hoy se fueron, vuelvan a estrechar manos en un futuro y alejen las diferencias que hicieron quebrar dicha relación que pasó de ser de una de las más fuertes a una de las más tambaleantes, haciéndonos pensar actualmente que vivimos la utopía de que nuestro club era totalmente opuesto a los 17 restantes, todos deseamos que la fortaleza que tenemos en nuestro pensamiento sobre la institución se mantenga y seguramente con el deseo de que se siga cumpliendo la gran visión que nos enseñó el Dr. Valentiner.

Nadie puede ocultar que algo pasó, que tembló en el equipo, y nadie puede decir que todo está bien, obviamente estamos en el primer puesto del Torneo Clausura y de ganarlo con opciones a la onceava estrella, pero todos sabemos que ya se nos hace insuficiente demostrar ser los mejores en el torneo local; nos “embarcaron” jugadores que nunca vinieron, otros lamentablemente se lesionaron, algunos no llegaron al 100% y algunos puestos no fueron fortalecidos, y es que solo recordar que en un mismo partido tuvimos 4 opciones a gol sin concretar que pararon en el poste, y que ese guión se repitió partido tras partido siendo mejor que el contrario, ya nos hace saber que era cierto lo que se cantaba, una falta de profundidad que nos pasaría factura, y desperdiciar las oportunidades en el torneo continental es automáticamente darnos un puñal ya que enseguida somos espectadores de la alegría del rival.

Los seguidores ya han hablado, se han manifestado y han mostrado su posición, avanzar no es la consigna, es triunfar. Hoy Ceferino Bencomo, aquel jugador referente en la historia del club, recordado por su rapidez en el campo y garra, es el nuevo capitán del barco, y ya ha manifestado que habrá cambios para las siguientes etapas del “Rojo”. Todos creemos que su ciclo que ha comenzado debe respaldarse y ser respetado, pero como en la vida, el pasado no corre desapercibido, pues dicen que para escribir el futuro hay que conocer la historia, y Ceferino debe continuar dicha historia escrita por sus antecesores, especialmente el último, que más que buenos fueron muy importantes.

Hoy Ceferino tiene en sus manos la opción de llevar al equipo a un nuevo campeonato local, y ya ha comenzado a vivir la gran responsabilidad que depara ser técnico del Caracas en el torneo internacional, no es fácil, pero tampoco imposible, sólo se espera por parte de la gran mayoría de los seguidores capitalinos que las “alianzas estratégicas” que rebotan entre voces, sean solo veinte letras sin ningún significado.

Se viene el Real Esppor, partido donde el “Rojo” buscará seguir afianzándose en el primer puesto del torneo local, pero desde ya se debe prevenir lo que hizo tambalear al equipo en este último mes y medio, para que de esta manera se vuelva a llevar el filo de la espada de Bolívar con la grandeza que deseamos en todo el continente sudamericano.

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