En "Chita" confío


Hoy (18 de Marzo) el día fue lento, largo y pesado, lleno de mucho desánimo y muchos queríamos que fuese un sueño y despertar de esta pesadilla. Todos sabíamos que llegaría el día en que el Profesor Noel Sanvicente se iría del club que él hizo crecer, sólo que no estábamos preparados para la manera en que se dieron las cosas, y mucho menos nuestros sentimientos para recibir tan fuerte golpe.

Es realidad y no queda vuelta atrás; un mes que nos dejó con pocas alegrías, al igual que para “Chita” y la pérdida de su padre aunado a resultados que no deseaba y decisiones personales que hicieron al “Profe” pedir ya un descanso. Conversaciones entre directiva y técnico quedaron en ésta decisión, y sólo se pudo percibir las últimas palabras del entrenador hacia sus jugadores, todos con rostros de nostalgia, hasta su cuerpo técnico, con un Paladini recorriendo el Cocodrilos SP como dándole un último vistazo.

“Chita” siempre fue fiel a su estilo, siempre fue fiel a su manera de ser, una persona honesta y que jamás se excluyó de los más altos objetivos. Fue, es y será siempre verdaderamente GRANDE.

Sanvicente comenzó su labor de entrenador luego de una lamentable lesión que lo sacó del campo en una ya exitosa carrera como jugador. Empezó en los campos más difíciles de imaginar hoy en día para el entrenamiento de las inferiores, campos como el de Caricuao, que eran centro de arena donde no nacía ni una pizca de grama. Lugares tan difíciles eran donde daba sus primeras instrucciones para llegar hasta hoy.

La evolución del “Rojo” traspasó fronteras y lleva la marca registrada de Sanvicente. Se tropezó, tropezó y tropezó y supo levantarse para ser el mejor del país, y hasta se puede decir que más que ayudar al Caracas FC también ayudó a nuestro precario futbol nacional. Revolucionó la manera de ver este deporte, creyó que en campos rivales achicarse no era su objetivo, y que cuando tenía poco material era cuando más buscaba la victoria, pues nadie se olvidará de su frase tan válida el cual conservamos en el top de nuestra página “para ser grande, hay que vencer a los grandes”.

Sanvicente como todos nosotros es un ser humano, y seguramente hoy llora su decisión más allá de sentirse seguro del mismo. Nosotros también lo lamentamos, porque no fue un paso nomás, fueron cinco títulos que nos deja, una Copa Venezuela, trascendencia Internacional pero sobre toda las cosas su afecto humano hacia nosotros que lo acompañamos. Hoy se puede pensar que “Chita” estuvo un año más del pensado en el club, y que su decisión de haberse quedado fue por el amor a la camiseta y el afecto del público, el mismo que lo hizo llorar en Altamira, en los estadios y ahora cuando escuche retumbar el famoso “entrenador hay uno solo”. La afición, Caracas y “Chita” crecieron juntas, todos fuimos testigos y fieles compañeros en su trabajo.

Creyente como él, ninguno, y amable como él para atender a cualquier seguidor o darle un abrazo a aquel que grita su nombre, muy pocos. Es seguro que la Virgen de Betania lo acompañará en su carrera a futuro, la misma Virgen al que le agradecía cada vez que ganaba un título y para orar por su padre que hoy lo apoya desde el cielo. A “Chita” le desearemos que siga cosechando éxitos, que trascienda fronteras y demuestre la “madera” que todos conocemos que tiene. Si nos toca verlo en un futuro como rival lo más posible es que el corazón se nos parta en dos, pero nunca dejará de ser nuestro entrenador y seremos eternos agradecidos.

Su mano derecha, Rodolfo Paladini, quien llorase en el día menos esperado por nosotros, también fiel a su “hermano”, lo acompañará en esta decisión. Y es que ambos hicieron quizás la dupla más exitosa que haya tenido nuestro fútbol. Trabajo, trabajo y trabajo era lo simple y nada misterioso para lograr los resultados que obtuvieron, y alegría para nosotros.

“Shock”, es la palabra que demuestra como quedaron también muchos jugadores, desconcierto y tristeza se reflejaba en sus rostros. No había conversación que los alegrara, no había forma de que manifestaran su tristeza, no encontraban una manera de conseguir una sonrisa, pero el trabajo sigue y queda de parte de ellos conservar en su estilo de juego, ese legado que les inculcó “Chita” de ser siempre guerreros en el campo.

El “Profe” se codeó con los más grandes, no fue sorpresa que venciera nombres tan importantes en Sudamérica, y que fuera considerado entre los mejores técnicos del continente. Se fue quizás el más grande del “Rojo”, y con él muchos proyectos que crecieron en el equipo.

Olvidarlo nunca sucederá, su espacio está bien ganado en cada corazón de cada seguidor. Sus logros estarán condecorando la historia del club, sus títulos bordearan el escudo, su eterna pasión y manera de vivir cada partido estará en nuestro grito domingo a domingo, y su sinceridad estará en nuestros sentimientos. Por parte de los seguidores las puertas están abiertas para que en un futuro vuelva y pueda cumplir su objetivo de llevarnos a una final Internacional que siempre creyó en poder hacer y nosotros también.

La tarde finalizaría con una fuerte lluvia que muchos consideraron como la ciudad llorando la partida de “Chita”, y entre minutos que corrían ya se despedían los líderes de estos últimos cinco años exitosos del Caracas FC.

Usted “Profe” vio al club luchar en estadios vacíos, hoy lo deja con el estadio lleno, sencillo resumen de lo que ha hecho, esa es su gran marca, su gran legado, y desde las tribunas siempre recibirá su canto; como usted lo dijo, es papá de esta criatura.

“En Dios Creo, en Chita Confío”.



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