Desde que decidimos ser un Guillermo Valentiner


Cuantas veces no te conseguiste en la calle, o en una esquina a alguien que se reía de ti por ir al estadio a ver a un equipo por el cual tú creías? Y te gritaban que el fútbol no servía para nada, que era preferible apoyar a equipos extranjeros fuera de Real Madrid o Juventus o Manchester United, cuando no tienes la oportunidad de verlos como sí a tu equipo de tu ciudad….

No hay nada más increíble que dormir desesperado el día anterior del juego, con nervios y expectativas por saber que deparara al día siguiente al club de tus amores, a tu rojo querido.

Te levantas al día siguiente, buscas tus pinturas y te pintas el rostro con rojo, blanco y negro, los colores más sagrados que llevamos con orgullo. Buscas tu bandera que dice con alegría que eres del Caracas, gritas cada día que eres del rojo, que tienes nueve estrellas y vas por la décima.

Te preguntan porque estás afónico y resulta que explicas que gritaste antes, durante y después en apoyo a tu club, para corear el nombre de aquel jugador que te hizo llorar en el festejo de un gol.

Te abrazas con el que está al lado tuyo porque siente la misma alegría que tú, y le gritas fervorosamente que el Caracas es lo mejor.

Se te pone la piel de gallina cuando el rival hace un tiro que pasa cerca de nuestro arco y buscas que tu aliento llegue al jugador para que se levante y arrolle a nuestro rival.

Ganamos el partido y no sabes ni que contar, hablas con desespero con tu amigo, con tu familia, nadie te entiende pero tu si, estas orgulloso, eres del rojo, avanzas las fases, logras los objetivos, ves en tus propios ojos lo que alguna vez fue un sueño, una utopía en el que nadie creía pero tu sí.

Te quedas sin comer nuevamente porque planificas ir al siguiente juego y ahorrarte el dinero para conseguir la entrada tan deseada y donde tienes el presentimiento que tu equipo se comerá el campo.

Cuando menos los buscaste, un adversario te insulta, pero por alguna cuestión te da orgullo ya que sientes que estas llevando contigo los colores del más grande y que mejor manera de saber que sus gritos más bien son alabanzas hacia ti y tu representación.

Te preguntas y dudas a veces que si éste sentimiento puede ser igual al de la vinotinto, y sientes ese amor de decir que el Caracas está primero, pues para mucho de nosotros nuestra selección por más amor que le tengamos puede ser una tía que vemos algunas veces al año, pero nuestro Caracas es como una madre que vez cada día de tu vida, como alguna vez diría un conocido escritor –Fontanarrosa-.

Te sientes contento al recordar que hace diez años atrás al estadio estaban los consecuentes, veías llegar a tu compañero de barra, ó amigo que sigue al club como tú, o a gente nueva que se quería unir a esta marea roja y siempre decías y deseabas que algún día llegara ese momento en que el estadio fuera un solo grito enorme de pasión por el Caracas.

Aquello que viviste, vives y seguirás viviendo es porque fuiste un creyente de un sentimiento que no se explica tan fácilmente, fuiste un Guillermo Valentiner, que como aquella temporada 89-90 creyó en un proyecto llamado Caracas FC que había nacido en 1967 de la mano de José León Beracasa, pero que con la llegada del doctor se crearon metas y objetivos claros para ser lo que es hoy en día el Caracas.

Te llamarás como te nombró tu señora madre, padre etc, pero en lo más profundo de tu ser eres un Guillermo Valentiner, porque llevaste contigo las mismas creencias que él, y hoy la alegría que nosotros vivimos el también lo tiene presente y seguramente el estará orgulloso de su club, de su quipo de trabajo, de haber creído en esta idea, y de ti que la llevaste a cada rincón de Venezuela y que hoy es una guía continental.

Es por eso que seguramente tendrás los mismos sensaciones a inicios de esta nueva final, de las expectativas de la Libertadores, y gritarás hasta quedarte mudo, cuando veamos a nuestro guía Sanvicente, a nuestros jugadores en cancha, a aquel que está a tu lado.

Siéntete orgulloso de defender éstos colores, porque no es cualquier cosa, es el Caracas Fútbol Club, ese equipo por el que creíste, y seguramente seguirás creyendo. Cada uno de nosotros es un Guillermo Valentiner.

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